Las letras

Cuando las letras son lo único que quedan

No hay melodías que me conmuevan,

Películas que me enternezcan

O caricias que me derritan.

 

Las letras,

Para algunos, tan rígidas;

Muy expresivas para mí.

 

Cuando las letras quedan

Ya se ha intentado todo.

No hay acto que evoque al corazón,

Sólo las palabras que alguien leyó.

 

Palabras que alguien dijo

Pero al leerlas las entendió.

 

Las letras cuentan todo,

Desde historia hasta religión

Pasando por fantasía y ciencia ficción;

Lo real, un sentimiento que pasó;

Lo irreal, lo que alguien una vez soñó.

 

Pueden contar una hermosa historia de amor.

 

Las letras transmiten vida

Aunque no sean seres vivos.

Las letras serán las que queden

Cuando nos hayamos ido.

Serán el recuerdo de que existimos.

Esta especie que buscó su destrucción.

 

Son ellas nuestra herencia

Y no aprendimos la lección.

 

Las palabras.

Sapiencia, conocimiento,

Lógica, ciencia, historia,

Literatura, legislación,

Muchas cosas que vinieron por inspiración.

 

Todas ellas quedan

Cuando ya no hay vida,

No hay razón,

No queda quién las lea.

Sólo un recuerdo de lo que aquí pasó

Para una futura generación.

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Recordar

Recordar una palabra perdida en el tiempo.

Con ella viene la imagen de un ser predilecto.

El recuerdo de tus ojos, tu sonrisa

Y tu melodiosa voz que pronuncia entre sueños mi nombre,

Como pensándome perdida y sabiéndome junto a ti y locamente enamorada.

Contradictorio y dual,

Así eres en realidad.

Aunque conmigo ya no estés y deba extrañarte por el resto de mi vida.

 

El recuerdo de tus ojos, tu sonrisa y tu melodiosa voz....

El recuerdo de tus ojos, tu sonrisa y tu melodiosa voz….

 

Imagen tomada de: http://ialwayswillbetoyourside.wordpress.com/

¿Me quisiste en algún momento?

¿Me quisiste en algún momento?

Para tí todo era un juego.

Siempre dijiste que no irías en serio.

Por eso, para mí, seguirte era un tormento.

 

Me cansé de estar atrás de ti

Como si fuese tu groupie o tu sombra.

Me considero muy valiosa.

Por eso, ahora, me alejo. He de partir.

Esta ciudad es grande, pero pequeña para nosotros.

Ya está harta de mis lágrimas y tus insultos.

Mis letras no te sirven, pues no sientes.

Ahora las canto yo, aunque a tu disquera le duele.

Sólo quieren las letras, no a mí.

No me venderé por unos cuantos dólares.

Ni por algo que envilece mi alma.

Me voy a donde soy querida,

Mi bolsillo y mi corazón en paz.

 

A ver qué haces sin mis letras.

Tu carrera en un pozo queda.

Ya no tienes seguidoras “fieles”,

Sólo un penthouse frío como un OR.

¡Qué pena que no haya trasplante de sentimientos!

Igual, no creo que te sirva.

Sólo trabajas de mensajero

Mientras que yo gano Grammys y Billboards.

Hasta un Golden Globe. ¡Soy superstar!

Y en esta dura empresa he hallado el amor.

 

Ahora te vuelvo a preguntar:

¿Me quisiste en algún momento?

Quizá no, pero ya no me importa.

Ni siquiera hoy, ¡coincidencia!

Es nuestro funeral.

Mi decisión

Un beso furtivo, sabías que no debías.

Una mirada de cariño, sabía lo que querías.

Te parece difícil entender mi decisión. Asume que he muerto.

No porque no te quiera, sino que mi amor por otro es aún mayor.

 

No debes sentirte mal, en serio, no.

He decidido entregar a otro mi corazón.

Pero no es cualquier persona. Tú lo conoces.

Es Aquel quien siempre nos llama y espera.

 

No fue fácil elegir. Entiéndelo así.

He debido morir para nacer nueva.

Ya elegí lo que era mío desde antiguas eras.

Vivir con el Amor, y morirme en su saciedad,

Para nacer como creatura nueva,

Dispuesta a seguirlo por la eternidad.

Con el Amor de Amores, Dios

Con el Amor de Amores, Dios.

Imagen tomada de la película El Gran Milagro. (Bueno, estaba en Google, pero es de esa película)

Falso poder

Decir que no estoy en condiciones…
No, es rebajarme.
¿Quién eres tú para criticarme?
Veo tu vida hecha pedazos, y no entiendes razones.

Quizá en otros tiempos fuiste un maestro,
Llevaste a muchas generaciones a la grandeza.
Te veo ahora y, con desdicha, pienso:
¿Dónde quedó la gran sapiencia?

Solías ser un sabio
y ahora apenas si hablamos.
Relatabas los hechos históricos como si hubieses estado ahí
Y ahora ni recuerdas tu nombre por la demencia senil.

No eres ni la sombra de lo que alguna vez fuiste
y tu familia se alimenta del mando que albergaste alguna vez.
¿De algo te sirvió aferrarte al poder?
Sí, para olvidarte de tí mismo. Y ahora te marchas sin él.
Te subes al destartalado auto, sólo yo te observo.
Hasta nunca, cuervo cruel.
La facultad no necesita a “su merced”.