El desconocido

Todos celebran el Día de la Madre. Mucha algarabía, mucha comida también. Mucho mercantilismo que algunos no quieren reconocer, es cierto.

Pero, ¿qué pasa con el Día del Padre? Algo de consumismo, menos pompas. Ciertamente nada de mariachis o serenatas.

¿Por qué?

Porque algunos no reconocen el rol de los padres. Aquellos hombres que, para nosotras, son nuestros reyes y claro ejemplo de lo que queremos en el famoso príncipe azul. Esa parte a veces centrada, a veces divertida, el perfecto complemento de mamá.

¿Qué pasa cuando falta?

Se pierde una parte esencial de la familia, así como si faltare la mamá.

¿Conoces, estimado lector, la frase “Padre no es el que engendra, sino el que cría”? Es cierto. Lo digo por experiencia.

Una breve anécdota. No conozco a mi padre biológico. Pero no necesito conocerlo tampoco. Porque tengo papá. Hubo en mi vida un hombre que, sin guardar relación genética conmigo y, obvio, ni participar en mi concepción, me acogió en su seno como hija y no ha descuidado ese papel de padre hasta ahora. Aunque él diga que tengo un padre biológico en alguna parte del mundo, él es el único padre que tengo.

Quizá en ese aspecto no he tenido la familia convencional. Madre soltera encerrada en el trabajo, partiendo desde ahí. Pero tuve (y tengo todavía) a mi abuela materna, quien cumple el rol de madre, y el padrastro de mi mamá, mi papá.

Una figura femenina y una figura masculina que llevan el rol de padres y hemos formado una familia. Tal como debe ser. Mamá, papá e hija.

Ya son veinte y cinco años de eso. Hoy es mi onomástico.

Estoy agradecida con la decisión que todos tomaron para poder decir hoy: He llegado al cuarto de siglo. Porque si mi mamá se hubiese dejado llevar por lo que decía el mundo, no hubiera llegado a nacer. Mi abuela y mi papá le abrieron los ojos a la vida y aceptó tenerme. Mi abuela y mi papá se encargaron de lo demás. Y les estoy eternamente agradecida.

Porque por ellos conozco el hermoso don de la vida.

Por ellos aprendí sobre el amor a la lectura. Y con eso la escritura.

Porque por ellos soy la mujer que soy ahora.

 

¿Ya le dijiste a tu papá cuánto lo quieres? ¿Qué tan agradecido estás por la vida que te ha dado?

Anda. Aunque no te diga nada, todo lo guarda en su corazón. Así es mi papá.

 

¡Que tengas un día lleno de bendiciones, estimado lector!

Porque dijiste sí

Te quiero mucho, mamá.

Porque me diste la vida, cuando muchos la quitan.

Porque ante la adversidad, decidiste tenerme.

Porque, aunque sola, saliste adelante.

Porque no importó que no me desearas.

 

Te quiero porque me diste lo que le niegan a otros,

El simple derecho a vivir.

Te quiero porque me diste una opción

En lugar de una salida fácil, verme morir.

 

Fuiste de las valientes que dijo sí a la vida.

De aquellas mujeres que enfrentan todo.

No importa lo que les digan.

Nosotros, sus hijos somos preciados.

 

Madre, no lo fuiste desde que nací.

Lo fuiste desde que me formé en ti.

Me cuidaste desde antes de nacer.

Por eso siempre te agradeceré.