Sus cartas (I)

Para… ¿Acaso importa? Bueno, para alguien. Para quien sea. Para todos y para nadie.

Estoy cansada de escribir cartas sin destinatario. Cada vez que me siento a escribir empiezan y terminan de la misma manera. El cuerpo, su contenido, es siempre cambiante. Pero, ¿a quién le llegan? No son enviadas por correo convencional o por electrónico, ni son publicadas para que alguien las vea.

Y, aunque las publicara, no habría diferencia. Nadie las provoca. O al menos nadie específico. Son todos y es nadie. A quien odie o a quien ame. Aunque hace muchos años que dejé de sentir. Me he vuelto insensible ante los eventos cotidianos que me conciernen.

Siempre le escribo a una persona que no conozco. A quien no conozco, pero me inspira, o al menos así era. ¿Cómo puede ser eso posible? Ni yo misma he podido elaborar una historia así. Tampoco es que lo haya intentado. No me comprendo ni espero que alguien lo haga.

¿Qué es lo que le escribo? Lo que sucede a mi alrededor. Yo soy la protagonista. Aunque no todo gire en torno a mí. Yo no soy de esas personas que se sienten como si fueran el centro del universo. Yo soy más como una testigo silente, que sólo anota lo que le llama la atención. Aquella que escribe en tercera persona y no se involucra. La que ve la acción pero no participa de la misma. Sí, ésa suelo ser yo. Como si ése fuese mi papel en la historia de mi propia vida. Quizá es porque la veo como algo insignificante, casi como si no tuviera valor. Es más interesante la existencia de otros. Siento que lo confirmo con cada carta. Analizo y cuestiono todo. Me comporto como si fuese la jueza de los demás, cuando en realidad no tengo deber ni derecho. No puedo manejar ni mi vida misma.

Quizá por eso no las envío, aunque hubiese quién las leyera. Porque nada es interesante. Porque todo es superfluo, irreverente, carente de sentido e interés. Inocuo, insípido, o simplemente patético. Admito que soy patética.

Aunque tuviera un destinatario, no creo que quisiera leer miles de cartas insignificantes. Por todo esto, esta es la última carta que escribo. Colgaré mis bolígrafos, guardaré las cartas. En su momento las desapareceré. No quiero tenerlas ya conmigo. Ahora son mis indeseables compañeras, recordándome mis dolores y enterrándose en mi alma. No quiero más púas que me lastimen. Si al menos hubiera rosas que me acompañasen… Pero ni eso hay. Hace muchos años que se marchitaron y sólo quedaron sus hirientes espinas. Los pétalos desaparecieron, se convirtieron en cenizas.

También desapareceré yo. Porque nadie me extrañará. Sí, soy un alma solitaria en este mundo tan revuelto y lleno de seres humanos que se preocupan de sí mismos y se han olvidado que al lado tienen a otro ser humano, a alguien de su misma especie. No quieren salir de sí mismos para encontrar esa gran verdad. Quizá soy como ellos. ¡Qué más se puede hacer! Somos de la misma generación.

Como diría una canción: “Y me voy. Qué lástima, pero adiós.”

Adiós. El mundo no leerá mis superfluos pensamientos.

Guardé todo meticulosamente. Mis ropas, mis libros, mis otros objetos personales. Todo iba acorde al plan. Se iban donde mi abuela. El único pariente que tengo en el mundo.

El departamento ya había sido vendido. A quién, ni idea. Tampoco sabía cuándo venía. Ya nada me importaba. Aprecié mi última puesta de sol desde aquella ventana ante la cual escribía en el atardecer. Soy una tonta por escribir tanto y nunca mostrarlo. ¿De qué me ha valido? De nada. Para nada. Lo he perdido todo sin saber qué era lo que tenía.

Vuelvo a ver todo mi entorno. Parece que nada se queda.

¿Y mis cartas? Todas en un cartón. Irían al correo, sin dirección como siempre. ¿Las enviarán de nuevo a esta dirección? ¿Se quedarán en bodega para siempre? Sólo el tiempo lo diría.

Es mi hora de desaparecer.

Qué bueno que todo mi maquillaje es a prueba de agua.

Aprecié mi última puesta de sol desde aquella ventana ante la cual escribía en el atardecer.

Aprecié mi última puesta de sol desde aquella ventana ante la cual escribía en el atardecer.

Imagen tomada de: http://arsvitaevitabrevis.blogspot.com/2012/12/la-carta-iii.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s