La castidad es el camino

Estimado lector, antes que continúes te advierto que esta entrada te puede chocar, porque puede que no creas en muchas de estas cosas, pero son las cosas en las que creo y practico.
Soy estudiante universitaria y practico algo que nadie me impuso, lo elegí; no es por falta de oportunidad sino por tener una inmensa fuerza de voluntad. He elegido vivir la castidad.
Quizá te preguntes: ¿En verdad se puede vivir la castidad en el siglo XXI? Pues sí. Caso contrario yo no existo, al igual que muchos amigos míos.
¿Por qué escribo esto? Porque hace algunos meses estaba escuchando una conversación que me pareció en muchos puntos equívoca, pero tampoco entendían razones cuando traté de explicarles mis puntos de vista. El protagonista era un auténtico machista que nos ve a las mujeres como simples objetos. Al menos ya lo hemos convertido un poco.
Con la mano en el corazón te pregunto: ¿has tenido relaciones? ¿Te has vuelto a hablar con esa persona? ¿Sabes que en el fondo la heriste?
No es mi intención satinizar las relaciones, sino aclarar que no son para vivirlas en cualquier etapa. Son para el matrimonio. No para antes. Por si acaso: virginidad y castidad no son lo mismo. Googléalo si quieres. Claro que el matrimonio no solo comprende eso, es muchas cosas más.
Hay muchos que terminan perdiendo la virginidad por curiosos, porque se les ocurrió, porque fue una apuesta, porque se dio la oportunidad, porque todos lo hacen. Muy pocos dicen que fue por amor. Y de éstos aún menos dicen que todavía se aman y están casados o al menos unidos. Las estadísticas no mienten, ¿verdad?
En mi caso decidí esperar. No es algo que se me ocurrió recién entrada a la universidad. Es algo que lleva casi tanto tiempo o más del que llevo escribiendo. Para eso he decidido seguir unas etapas en relación a los chicos.
1.- Conocido: apenas un hola y chao. Eso es todo. Ahí entran muchos.
2.- Colega: alguien con quien trabajo porque me ha tocado o lo he elegido. También entran algunos compañeros de clase.
3.- Compañero: Alguien con quien no solo trabajo, sino que nos llevamos bien.
4.- Amigo (se reduce el número drásticamente): Aquel en quien siento que puedo confiar, generalmente no entran en este grupo los universitarios (si eres universitario, entenderás el por qué).
5.- Mejor amigo: el que confía en mí y yo confío en él. Es casi un hermano.
De aquí vienen tres opciones.
– Se queda como mejor amigo.
– Se convierte en mi hermano. Sin opción a cambio.
– Se convierte en mi enamorado.
En caso de convertirse en mi enamorado, tiene dos opciones:
– Terminar la relación.
– Pasar a ser novios.
Y si se convierte en mi novio sólo debe haber una opción: el matrimonio.
Parece tedioso, pero no lo es. En realidad es sencillo. Y te permite conocer bien a las personas. Es que en la actualidad ni bien se conocen y ya son amigos. O peor aún, apenas se ven y ya tienen relaciones. ¡Ni saben el nombre de la otra persona! Al menos esperen, ¿no? O mejor aún, esperen a casarse, si es que llegan. Si no te diste cuenta, te digo: no creo en el amor a primera vista.
Vivimos en la época de lo fugaz, de vivir el instante. Pero el amor no es fugaz. El amor es una decisión, es esperar, es cuidar, es muchas cosas que la gente ya ha olvidado.
Otra cosa. Ahora todo el mundo dice esto:

¡No! ¡Infinito+1 veces no! La verdad si lo he escrito ha sido por un poema, para que sea más bonito, o en narrativa porque así me estuve imaginando la película, pero decirlo, yo, ni de broma. Es la verdad, no lo he dicho. Bueno, para ser escritora medio romántica, que no lo haya dicho, eso sí que es muy raro. Pero esa es otra cosa que he elegido. Eso es porque estas dos palabras se han dicho tanto que la gente las dice como saludo, pero no porque les nace decirlas, porque las sienten.

He elegido esperar para decirlas, cuando me sienta preparada, cuando el hombre que esté a mi lado lo vaya a estar hasta el final de nuestras vidas. Ahí será el momento adecuado de decir estas palabras.

Estimado lector, ¿sabes lo fuerte de decir estas palabras? Te comprometes a darlo todo por esa persona. Amar es aprender a incomodarse para hacer sentir cómoda a la otra persona. Buscar ser mejor persona en beneficio de tu pareja. Querer, entender, apreciar, callar, aguantar, entregar. Muchas cosas.

Muy pocos están preparados para esto.

Quizá por eso la sociedad actual vive de lo fugaz. De “divertirse” un momento nada más. De casarse hoy y divorciarse mañana.

Craso error.

Lo efímero nunca es bueno. Lo duradero cuesta, pero vale la pena.

He elegido esperar. ¿Qué eliges tú?

 

Un comentario en “La castidad es el camino

  1. Shila dijo:

    Hola, apoyo y soy partidaria de la castidad, por razones religiosas, intento ser católica practicante en este sociedad tan revuelta, y de acuerdo a ello, las relaciones sexuales son únicamente para el matrimonio. Sí tan solo esta sociedad supiese y se atreviese a intentar cuán bueno es esperar, y los beneficios duraderos y de por vida que conllevan. El desorden, y el descontrol carnal de esta sociedad solo nos ha llevado a situaciones dolorosas, heridas, rupturas, matirmonios fracasados, relaciones tormentosas, infidelidad, etc. Tomando esta decisión, nadamos en contra de la corriente, en un mundo donde la sexualidad se ve como algo “normal”, “de moda”, y eres anormal sí no la practicas. Pero cuando Dios dispone algo no lo hace por aguarnos la fiesta, si no para nuestro propio bien, yo prefiero ir por ese camino, el camino que le agrada a él, porque se que es para mi bien. La lucha no es fácil, y estamos en un mundo bombardeado de tentaciones, pero al Señor nos aferramos, en pro de una vida en PAZ.

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