Vestido Blanco

Hoy te vi, con ese vestido blanco. Muchos pensaron que te ibas a casar, como cualquier otra mujer. Pero no. Sorprendiste a todos, decidiéndote por algo muy distinto.

La primera vez que te vimos así pensamos que era un juego más, de aquellos de la niñez, en que asumíamos un personaje. Pero no. Nos diste una bofetada sin manos.

Muñeca con hábito

Hoy te vi, con el mismo vestido blanco de siempre. Tu madre hubiese querido comprarte un ajuar para tu boda, ayudarte a elegir el mejor encaje, un vestido único y diferente. Renunciaste a ese sueño con gracia.  “No quiero usar un vestido blanco una vez”, dijiste aquella ocasión. “Quiero vestir de blanco por siempre”.

Novia

Hoy te vi, metida en esa caja con el vestido blanco. Mejor dicho con ese hábito que usabas a diario. No puedo negar que, aún muerta, eres más feliz que cualquier otra mujer. Porque muchas eligen vestir de blanco una vez, y tú elegiste vestir de blanco para siempre y casarte con el fiel por excelencia.

Hoy me despido de ti, esperando verte en la vida eterna. Seguro te veré con un mejor vestido blanco, junto a nuestro Señor.

Fotos tomadas de todocontenidos.com y Congregación María Reina Inmaculada.

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