Un día en la historia de mi vida

02 de Marzo del 2002. Un hecho que sacudió mi alma aconteció un día antes. Para aquellos que lo saben, lo saben; para aquellos que no, en el misterio quedará.
Era un día algo nublado, especialmente por el meridiano. Y, un poco avanzada la tarde, empezó a llover.
Yo me encontraba jugando solitario en la computadora, a falta de unos naipes con los cuales jugar en el escritorio. Quizá de haberlos tenido no hubiera surgido el origen de muchas cosas.
Apenas tenía 13 años, pero sentía mi alma vieja y dolida. No lloraba porque no era mi costumbre hacerlo. Aún así, de alguna manera debía desahogarme. Jugar solitario no era suficiente, y no quería sentarme a leer.
Miraba a través de la ventana cómo caían las gotas de lluvia. Era torrencial y me daba la impresión que el cielo lloraba en mi lugar. Había truenos y relámpagos. Ninguno me asustó. No estaba sola. Mi abuela escuchaba su música haciéndome compañía en la sala de estudio, aunque cada una estaba en sus asuntos.
De repente, dejé de jugar y abrí un archivo de Word. Me quedé absorta contemplando la hoja en blanco. Era sólo una hoja, pero me llamaba mucho la atención. ¿Sabía manejar el programa? ¡Por supuesto! Ya había hecho antes trabajos para el colegio y para el curso de inglés que tenía los sábados.
Pero… ¿Había usado ese programa antes para otra cosa que no fuera hacer una tarea? La verdad es que no. Sólo hacía lo que tenía que hacer. No me había propuesto una meta personal.
Pues, ésta era la oportunidad. Siempre hay una primera vez, ¿no?. Comencé a escribir.
Sólo pensaba en una niña que tuviera que descubrir un secreto, algo que cambiaría su vida por siempre. La lluvia y los truenos junto con la computadora me sirvieron para el ambiente, pero lo que me inspiró más fue lo del día anterior, aunque no tenía que ver con la situación que estaba surgiendo de mis manos no hacia una pluma sino al teclado. Cuando me detuve a leer, vi que había escrito al menos unas cuatro páginas.
Y me gustaba.
No es que me encantara, porque sabía que tenía que mejorarlo. Aún así me gustaba. Antes, sólo había escrito poemas (muchos sin sentido, en serio) y no había intentado la narrativa. Era algo muy diferente, con muchas libertades.
No esperé más y seguí escribiendo.
Ahora, diez años después, sigo escribiendo.
Escribo tanto poesía como narrativa. Eso es algo bueno, creo yo.
Y ese archivo tiene como 106 páginas y debo editarlo antes de decir que está listo para mandarlo a alguna editorial o publicarlo de manera independiente.
Esa niña, que se desahogó con teclado en mano hace diez años, es ahora una mujer que escribe porque le encanta. El hecho que estudie medicina y que en unos años seré doctora no quiere decir que vaya a descuidar mi faceta de escritora.
Saludos, mi amig@ lector.
=)

Cito algunas frases que me regalaron el día de la tertulia:

Hola… Me gustaría regalarte un libro de pensamientos positivos para que tus futuras obras contengan palabras totalmente positivas.

Me gustaría regalarte una libreta para que escribas tus pensamientos.

Te regalo el momento que te pierdes al no mirar las nubes.

Je vous offre un chemian rempli d’extase et sagesse.

¡Gracias a todos!

2 comentarios en “Un día en la historia de mi vida

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